Nuestro Poderoso Dios

Nuestro poderoso Dios 

 

Un mensaje para meditar

 

Isaías 40:1-31 “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.  Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

 

Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.  Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.  La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.  Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: !!Ved aquí al Dios vuestro!  He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.

 

¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?  ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?  He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.  Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.  Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. 

 

¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?  El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata.  El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.  ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?  El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.  Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. 

 

Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.  ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?  ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.  Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;  pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

 

 

Victor M. Castro Ch.

Comentarios

Padre Nuestro

Jesús y la oración
Mateo 6: 5-15 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”
Dice Jesús que cuando oremos no seamos como los hipócritas (escribas y fariseos) que acostumbran orar de pié en las sinagogas sino mas bien entremos en nuestro aposento, y cerrada la puerta, oremos al Padre que está en secreto; y nuestro Padre que ve en lo secreto nos recompensará en público. Y porqué será que en muchas congregaciones se acostumbra orar en público y de pié? Ya el Señor dice que eso hacen los hipócritas, luego si lo hacemos es que somos de ese grupo que el llama “hipócritas” ¿Porqué se hace así? Solo veo dos razones, una por desconocer lo que Jesús dijo y la otra por darle ninguna o poca importancia a lo que él dijo. Ambas razones son funestas, la primera sería el desconocimiento de la palabra de Dios y eso trae serias dificultades a tal punto que Dios dijo: Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” Y si se trata de n o darle importancia a las palabras de Jesús, veamos lo que dice la Biblia, Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
Luego la manera de orar al Padre es en secreto y eso significa que no es usando la boca sino el espíritu, es un hablar de espíritu a espíritu, nuestro espíritu al Espíritu de Dios y eso es allí muy dentro de nuestro ser, en nuestro corazón.

Cuando oremos no usemos vanas repeticiones. El contacto de espíritu a espíritu no requiere utilizar la voz por lo que con solo hablar ya estamos desconociendo sus palabras y si nos atrevemos a hablar, seamos francos, sinceros, directos pero sin repetir innecesariamente una palabra. Si usted está triste, solo tiene que decirle: Señor estoy triste y ya él entenderá. No será necesario que mencione la palabra triste cien veces como sucede cuando estamos hablando con humanos. Yo he escuchado a pastores tanto hombres como mujeres orando en público de pie y haciendo repeticiones incansables de las mismas palabras, una de ellas la que mas se repite es Señor, Cristo, Padre. Dios no es sordo para que requiera repeticiones y tampoco es humano para que usemos nuestra boca, Dios es Espíritu y debemos hablarle en espíritu. Ni siquiera nuestra adoración debe ser en palabras, dice la Palabra de Dios en Juan 4:23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” ¿Cuál es la diferencia de hablar en el espíritu y hablar con la boca? Cuando usted habla con la boca, los hombres escuchan y cuando habla en espíritu solo Dios escucha. Esto lo vemos en este verso que dice: Lucas 18:11 “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.” Esa es la manera de orar de un hipócrita o fariseo, mientras que la de aquel publicano era: “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.” ¿Ve usted la diferencia? Por eso Jesús les llama hipócritas. Ese término de fariseos ya no se usa en estos tiempos porque se quedó atrás como un partido religioso muy exigente hacia los demás, hoy en dia existen fariseos y escribas y son aquellos que conocen la Palabra de Dios al dedillo pero no la ponen en práctica, solo la enseñan. Jesús dijo: Lucas 11:46 “Y él dijo: !!Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.”

Nos enseña Jesús: “. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” ¡Entiende porque no debemos insistir con vanas repeticiones? Si Dios conoce nuestras necesidades mas que lo que nosotros sabemos, de que nos sirve estarle repitiendo como si el no supiera nada?
Dice Jesús que le digamos “Padre nuestro” ¿Por qué no dijo que le dijéramos Padre mio? Si bien es cierto que es lo mismo decir Padre mío que Padre nuestro, la primera frase demuestra egoísmo mientras que la ultima nos dice que todos somos iguales delante de él. Dice la Biblia en Mateo 5:44-46 “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? “ Por eso debemos insistir en Padre Nuestro y no en Padre mío. Por supuesto que esta explicación sale sobrando porque basta hacer lo que
Él dice que hagamos sin explicaciones.

Santificado sea tu nombre. El nombre de Dios es santo y no debemos invocar su nombre vanamente porque como lo dice en Éxodo 20:7 “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.“ Levítico 20:3 “Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo, por cuanto dio de sus hijos a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre.” Levítico 22:2 “Di a Aarón y a sus hijos que se abstengan de las cosas santas que los hijos de Israel me han dedicado, y no profanen mi santo nombre. Yo Jehová.” Levítico 22:32 “Y no profanéis mi santo nombre, para que yo sea santificado en medio de los hijos de Israel. Yo Jehová que os santifico,” Salmos 99:3
Alaben tu nombre grande y temible; El es santo.”

Venga tu reino. Esto debe ser una de nuestras aspiraciones mayores en la vida diaria, decirle a Dios “Venga tu reino”, esto nos conviene desde todo punto de vista como lo dice su Palabra en Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Refiriéndose a “No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.” “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.”

Hágase tu voluntad. Los gentiles piden cosas que necesitan o desean, pero los hijos de Dios buscan que se haga la voluntad de Dios. Jesús dijo: Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Lo importante para nosotros no es que Dios haga nuestra voluntad sino que nosotros hagamos su voluntad tanto en la tierra como en los cielos, o sea en toda forma y en todo sentido.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Si bien es cierto que Dios sabe nuestras necesidades, también es cierto que debemos pedirle a él no las cosas del mundo sino el sustento diario y no solo debemos pedírselo sino debemos darle gracias siempre por la comida porque aun cuando haya sido traída por alguien de la familia y comprada con su salario, todo ha sucedido por la buena voluntad de él.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Hay muchos que han cambiado esta palabra y dicen: Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, pero la oración de Jesús es “perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
Porque no se trata de una buena relación con los demás sino una ley de Dios que vemos en las palabras de Jesús que dice: Mateo 5:38-48 “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”


Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Jesús nos está enseñando a pedirle al Padre que no nos meta en tentación y que por el contrario nos libre del mal. Ahora viene la pregunta: ¿Tienta Dios a las personas? La respuesta es NO. Tal parece que la traducción no es la adecuada, si la vemos en ingles, es así: (And lead us not into temptation, but deliver us from the evil one.) que podemos traducir así: “Y cuando vengan las pruebas, no permitas que ellas nos aparten de ti, y líbranos del poder del diablo". Santiago 1:13
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;” Dios no actúa sobre la carne nuestra sino sobre el espíritu, Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Dios nos puede apartar de la tentación si se lo pedimos, 1 Corintios 10:13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”
Y no es un asunto de estar repitiendo el Padre nuestro a cada rato sino de estarlo viviendo, no como una oración sino como un estilo de vida conforme se estén presentando las cosas. Por ejemplo, si en un momento dado, yo soy tentado por el diablo, mi salida es orar y pedirle a Dios que no me deje caer en esa tentación, pero si en otro momento yo estoy delante de alguien que me debe un dinero, mi pensamiento debe ser de perdonar la deuda asi como Dios me las perdona a mi. No se trata pues de repetir y repetir el Padre nuestro sino de vivirlo constantemente.
Buscando siempre la voluntad del Padre que está en los cielos y no la nuestra.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla abril 2007.



Adorando en espíritu y en verdad



Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Juan 4:23

Esto es lo correcto, los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad, sabemos muy bien que Dios es Padre, Hijo y Espíritu y que nosotros somos cuerpo, alma y espíritu. También sabemos que el que se une al Señor un espíritu es con él. 1 Corintios 6:17

Si nuestro espíritu es uno con su Espíritu, podemos adorarle en verdad. ¿Y como adorar? Antiguamente la Biblia nos enseña que se adoraba a Dios postrándose de rodillas e inclinándose hacia el frente poniéndose en contacto la frente con el suelo. Pero esa posición es una adoración en cuerpo y alma, diferente a lo que significa adorar en espíritu y en verdad.

Sabemos que cuando oramos debemos hacerlo en secreto según nos lo enseñó Jesús cuando dice en Mateo 6:6-13 “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. “

Y si oramos en secreto al Padre, también debemos adorar al Padre en secreto y eso significa hacerlo en espíritu porque es una comunicación de espíritu a Espíritu. Mateo 10:20 “Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.”
Nuestro hablar en espíritu es en base a gemidos como Jesús en Marcos 8:11-13 “Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera. “
Es muy probable que una persona no pueda orar en espíritu y menos adorar en espíritu, en este caso podríamos estar frente a un espíritu mudo como en Marcos 9:25
”Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.” Porque la verdadera forma de adorar en espíritu es como dije antes, con gemidos de espíritu a espíritu. Job dice que prefirió hablar con su boca y no con gemidos porque su sufrimiento era superior Job 23:2 “Hoy también hablaré con amargura; Porque es más grave mi llaga que mi gemido.” Dios escuchaba los gemidos de los israelitas cuando estaban en Egipto Éxodo 6:5 “Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto.”
Hay una mujer en el Antiguo Testamento que estando orando aparentaba estar borracha porque solo movía sus labios. 1 Samuel 1:13 “Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria.”

Es nuestro espíritu quien se comunica con el Espíritu de Dios con gemidos según lo dice Pablo en Romanos 8:26 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”

Alabar a Dios es decirle a El cuan agradecidos y maravillados estamos por sus obras con nosotros, y adorarle no es doblando rodillas sino entregando nuestro ser a sus manos en el espíritu. La adoración a Dios es un acto de humildad (humillación) y de disposición elevada al servicio de Dios. Dios conoce nuestra disposición y pensamiento porque Dios mora en nuestro espíritu y él sabe si estamos adorándole o no. Satanás invitó a Jesús a adorarle a él, Mateo 4:8-10 “ Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”

La mejor alabanza es el canto a Dios y el mejor canto es cantarle salmos porque son cantos que el mismo Dios reveló a David su siervo. Si usted quiere alabar a Dios cántele un salmo y si quiere adorarlo, cántele una alabanza suya que salga de su corazón pero no como la alabanza que es un canto que sale de su boca, la adoración será un canto en el espíritu. Salmos 66:4 “Toda la tierra te adorará, Y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Selah
“No tome como ejemplo la forma de adoración de los judíos quienes se postran de rodillas, la verdadera forma es adorar en espíritu o sea en su corazón. Éxodo 4:31
”Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.”
Si alguien se inclina delante de dioses ajenos provoca la ira de Dios como lo dice en Jueces 2:12 “Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová.”

Debemos enseñar a nuestros hijos que no deben adorar a dioses ajenos porque Dios es fuerte y celoso como lo dice 1 Reyes 9:5-7 “ yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel. Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis;
yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos;”

Los judíos adoraban subiendo a un monte, mientras que los samaritanos lo hacían en otro, Juan 4:19-23 “Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, marzo de 2007.






Amar es dar

Si hay una palabra que mantiene al cristiano en ascuas es “el amor”. El amor es tan bello y a la vez tan peligroso entre los humanos que muchos dejan de amar para evitarse problemas. Es bello de parte de Dios y es peligroso delante de los hombres. Dios es amor sin embargo el hombre lo considera peligroso, Y es que el amor de los hombres n o es el amor de Dios. Dios dice: “Amaos los unos a los otros” pero el hombre se enoja furiosamente si su cónyuge por ejemplo ama a otra persona.
Estoy casi seguro que la definición de la palabra amor es distinta y no estamos entendiendo lo que significa “amaos los unos a los otros”.

He estado meditando bastante alrededor de lo que podría ser el verdadero significado del amor. He estado comparando ciertas expresiones de Dios con las que usualmente nosotros hacemos. Por ejemplo: Dice Dios: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él crea, no se pierda mas tenga vida eterna” Aquí estamos frente al amor de Dios al mundo, a la gente pecadora, infiel y adversa a Dios, a esa gente Dios ama. ¿Se parece ese amor al amor de los hombres? Definitivamente no, entonces estamos hablando de cosas distintas. Estudiando la opinión del apóstol Pablo acerca del amor, encuentro esto: 1 Corintios 13: 4-7 “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” Definitivamente el amor del hombre no es ese amor que Dios dice. Yo creo que nuestro diccionario debe ser revisado al menos en lo que a Dios se refiere.
No quisiera referirme a las distintas frases que el hombre usa para referirse al amor, pero si voy a llegar a una conclusión, por lo menos en estos tiempos, amor según el hombre es sexo. Y si para los hombres es sexo, para Dios es dar a su único Hijo para que muera en la cruz para perdón de pecados.

Si quisiéramos entender mas a Dios en lo que se refiere al amor, pensemos no en ese sentimiento que nos mueve de atracción entre los sexos y cambiemos diciendo que “amar es dar” Dios dió a su único Hijo, y dice Pablo que el amor es sufrido, o sea que si yo doy a otros eso causa en mi cierto sufrir porque si entrego lo único que tengo, posiblemente sufra enormemente aquella pérdida. Jesús le dijo a cierta persona: Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” Aquí vemos la palabra “dar” cuando dice “dalo a los pobres”. “Jesús mirándole, le amó y le dijo” Entendamos que Jesús le “dio” una respuesta.
Añade Pablo que el amor no tiene envidia o sea que si yo le entrego a alguien lo que tengo, no se lo voy a envidiar sino que me voy a gozar de haberlo regalado y nunca lo desearé mas. También agrega Pablo que el amor no busca lo suyo, significando eso que yo no considero nada como mío sino que lo doy a los demás sin interés y sin reproche. Tampoco el amor irrita, no causa ningún perjuicio y por lo tanto no me molesta, lo hago con buen deseo, con ganas y con alegría. No se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad, el dar es siempre justo, generalmente damos porque sabemos de la necesidad de los demás, no esperamos sino que actuamos. Dice la Palabra que es mas provechoso dar que recibir, así que si usted da algo, usted siente gozo.
Jesús cuando anduvo por esta tierra sanó a los enfermos, o sea que les “dio” sanidad
Y eso significa amar. Jesús dio libertad a los oprimidos, esperanza a los condenados, vida a los muertos.
Si examinamos las bienaventuranzas tendremos todo un rico tesoro de lo que significa el dar a los demás, veamos:
Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.(Se les da el reino de los cielos)
Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (se les dará consolación)
Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.( Se les dará)
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. (Se les dará)
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.( Se les dará)
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (Se les dará)
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. )Se les dará la potestad)
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.(Se les dará el reino)
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Se les dará un galardón)

Jesús vino a dar a todos, principalmente a darnos vida porque estábamos muertos, a darnos esperanza porque estábamos hundidos, a darnos luz porque estábamos en tinieblas, a darnos perdón porque estábamos condenados, a darnos libertad porque éramos esclavos del pecado, a darnos justicia porque vivíamos en la injusticia, a darlos la verdad porque estábamos en la mentira, etc, etc.

El amor de Dios a nosotros está en que “dio” a su Hijo para que muriera en lugar nuestro. Dice la Ley “La paga del pecado es muerte pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús” (Dádiva es dar).

Dios nos dio a Jesús, Jesucristo nos dio el Espíritu Santo.

Si continuamos pensando que el amor es sexo llegaremos siempre a la conclusión de que no conviene amar, pero si aceptamos que el amor es dar, ya comenzaremos a dar a los pobres, a los necesitados, a los débiles y a los huérfanos y viudas. Ahora si podemos comenzar a amar al prójimo sin ningún temor. Dios dijo: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. La iglesia primera, en tiempo de los apóstoles, practicaban el amarse los unos a los otros porque se daban todo lo que poseían y nadie decía tener algo sino que les pertenecía a todos, se daban todo entre ellos.
El apóstol Pablo recomienda a los maridos que amen a sus esposas, eso significa que les demos todo lo que les haga falta, que les suplamos de sus necesidades tal como Dios lo hace con nosotros. Y dice la Biblia que la mejor religión es darle a las viudas y a los huérfanos. Dios es amor y Dios nos provee de todo lo que necesitamos. Cristo nos da poder de hacer todo cuando dice: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Jesús dijo: Mateo 20:28 “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Juan 4:14 “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Juan 6:27 “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre”. Juan 6:51 “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”

Juan 15:13 “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. (dar su vida)


Mensaje de Victor Castro,




Creer

Mateo 18:6 “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.”

El punto es hacer tropezar a los que creen, a los que creen en mi, dice el Señor. Tenemos dos grupos o tres quizá, los que creen, los que no creen y los que hacen tropezar a los que creen. Veamos cual es cada uno de ellos. En primer lugar tenemos a los que creen, los que creen en Jesucristo. Dice la Palabra de Dios que Dios nos ama y la señal de su amor es habernos dado a su Hijo Jesucristo para que muriera en nuestro lugar por ser pecadores Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Jesús dijo: Juan 11:26
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Juan 12:46 “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” Según el Antiguo Testamento, la justificación nuestra se basaba en el cumplimiento de la Ley pero en nuestro tiempo se basa en creer en Jesucristo únicamente Hechos 13:39 “y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.” Y la salvación viene a la persona que cree cuando se le predica el evangelio, Romanos 1:16 “ Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”. En segundo lugar tenemos a los que no creen, Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” No hay mucho que decir cuando decimos que es condenado, excepto para saber lo que significa la condenación. condenado, da. 1.. réprobo. 2.. Endemoniado, perverso, nocivo. El condenado es la persona que por un lado Dios la enviado en castigo a tener una mente perversa para su propia destrucción. Como aquellos que están dentro de lo contemplado en Romanos 1:28 “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; “ Y por último tenemos a los que hacen caer a los que creen. Este es el punto mas negativo y peligroso, porque es conocido que los que no creen llegarán a creer por causa de la predicación del evangelio asi que los dos primeros en realidad son uno porque los que no creen pasan a creer pero los que hacen caer a los que creen ya son miembros del ejército de Satanás y estos son enemigos de Dios.

Vamos a trabajar en dos campos, los que no creen y los que hacen caer a los que creen. Dios sabe perfectamente que el mundo no le conoce y por lo tanto no le obedece ni le reconoce, pero el mundo es un lugar para trabajar, para evangelizar y para salvar, de allí que Dios ha dado al mundo a su Hijo para morir en nuestro lugar. Fíjese en este detalle y que tiene que ver con el mundo: Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Realmente Dios ama al mundo y por eso le dedicó a su Hijo que viniera a la tierra a rescatarlos de las manos del enemigo. Tito 3:1-7 “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” 1 Pedro 1:17-19 “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, “

La situación grave es para aquellos que pretenden hacer caer a uno de los que creen. Mateo 5:19 “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” Mateo 18:10 “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.” Porque el deseo de Dios es que no se pierda ninguno de sus hijos Mateo 18:14 “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” Dice Dios que el que enseñe algo que haga caer a uno de los que creen mejor le fuera ponerse una piedra en el cuello y echarse al mar, eso sería preferible al castigo que recibirá en el futuro. Mateo 18:6 “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.”

Dios cuida a sus pequeños, ¿Qué quiere decir “mis pequeños”? Se refiere a aquellas personas que recién han ingresado al reino de los cielos y que aun no han crecido lo suficiente como para dejarlos solos, los pequeños aun requieren atención y cuidado así como de conocimiento de Cristo. A los pequeños también se les llama “niños en Cristo” El apóstol Pedro escribe lo siguiente: 1 Pedro 2:1-3 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.” Por supuesto que la actitud de los cristianos cuando todavía son niños espiritualmente es divisoria y se agrupan en religiones o denominaciones al igual que en aquellos tiempos. Pablo les escribe una carta y les dice: 1 Corintios 3:1-8 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.” 1 Corintios 1: 10-13 “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? “ Eso éramos nosotros cuando andábamos en religiones y mas cuando decíamos que nuestra agrupación era la verdadera escogida de Dios, por eso éramos niños, mas ahora que ya hemos crecido espiritualmente somos maestros en la Palabra para edificarles a ustedes como iglesia. Ese es el cuidado de Dios para sus pequeños, pues los mayores no necesitan mayor cuidado que el que ya se les ha proveído que es el conocimiento de Jesucristo como Hijo de Dios. Pero aun hay muchos que continúan sentados en los templos escuchando sermones por años sin recibir ningún crecimiento, estos son niños aun y por el tiempo que llevan no hay señales que crezcan, Hebreos 5:12 “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.” Sin embargo a pesar del tiempo siguen siendo niños y siguen necesitando la lecha espiritual y el cuidado que Dios les da para que crezcan, porque el crecimiento lo da Dios como lo vimos arriba en “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. “
El creer nos hace crecer, por eso es tan necesario que a diario leamos o escuchemos la palabra de Dios que es el alimento espiritual, recordemos aquellas bellas palabras de Jesús cuando dijo: Mateo 4:4 “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” La Palabra de Disonó es un texto que contiene la opinión de un autor, tampoco es un libro de ciencia, es alimento a nuestro espíritu y no podemos dejar de crecer, tenemos que creer para crecer, porque escrito está que somos un templo que va siendo edificado como lo dice en Efesios 4:12-14 “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” Estamos para creer y para crecer, no todo el tiempo vamos a ser niños, no nos conviene permanecer siempre sometidos a engaños de doctrinas humanas, debemos llegar a la luz de Cristo, a conocer de verdad al Hijo de Dios y sentirnos libres como el viento asi como lo dice Pablo en 2 Corintios 3:17 “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” Juan 3:8 “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”
El creer nos proporciona fe y eso es lo bueno porque sin fe es imposible agradar a Dios. Hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” ¿Y como conseguimos la fe? Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Sigamos en ese camino, escuchemos y leamos la Palabra de Dios como igualmente comemos comida para mantenernos con vida, sin la palabra de Dios perecemos espiritualmente porque no hay alimento.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Agosto 2007.









La justicia de hoy

Mateo 5:20 “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.”

La gran mayoría de los cristianos de hoy, se sienten bien con su comportamiento y asisten religiosa y devotamente a los servicios en el templo y no se les ve preocupados por su actuación egoísta e interesada. El cristiano normal asiste al templo pero no se reúne como iglesia que son dos cosas distintas. Jesucristo, el Hijo de Dios dijo esto que acabamos de leer arriba “si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.”

¿A que se le llama justicia? Justicia es el conjunto de leyes y reglamentos sociales que nos mueven a lo largo de la vida cotidiana, hay leyes escritas y hay leyes costumbristas, no todas las leyes son del orden político, las hay también morales y espirituales, hay leyes humanas y hay leyes divinas, pues el conjunto de ellas que nos mueven en la vida es lo que se llama justicia. Jesús estableció dos grupos, las leyes de los escribas y de los fariseos versus las leyes de Dios. Los escribas y los fariseos son religiosos y están restringidos a no poder entrar al reino de Dios. Hay mucha gente que se mueve dentro de estas esferas, tanto pobres como ricos, tanto buenos como malos.

¿Cual sería la ley de Dios que nos permita entrar a su reino? Veamos algunas de ellas a continuación:

Mateo 5: 23-24 “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.” Si usted se fija, la gente acostumbra dejar su ofrenda pero no la ofrece a Dios ni se examina como anda con su prójimo, ni le interesa, su justicia es simplemente dejar su ofrenda y con eso les basta para quedar bien con Dios, pero la justicia de Dios en este caso no es eso, sino esto que sigue: (vv 21-22 “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” La pregunta sería: ¿Cuántas veces se ha enojado contra su prójimo (hermano)? ¿Cuantas veces lo ha regañado? ¿Cuántas veces lo ha insultado? Si usted lo ha insultado, usted está expuesto al infierno de fuego aunque deposite allí su ofrenda.

Mateo 5:27-30 “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” ¿Cuántas veces usted ha pecado deseando una mujer que no es la suya? ¿Sabía usted que al desear una mujer distinta a la suya usted está siendo un pecador adultero que no puede entrar al reino de los cielos sino que tiene una invitación al infierno?

Mateo 5:31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.” La palabra “casado” aquí no significa una boda legal sino una unión carnal o infidelidad. Una mujer repudiada por su marido es empujada a la infidelidad y tanto ella como el otro cometen adulterio por causa suya, esto es un pecado, lo mas prudente según la Palabra de Dios sería un divorcio si es que la mujer ha sido infiel sin haber sido repudiada.

Mateo 5:33-37 “Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” Nunca debemos jurar, basta decir si algo es cierto o no es cierto. Si juramos en alguna forma, mal hacemos y estamos contra lo dicho por Dios.

Mateo 5:38-48 “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” Este mandamiento no es una opción recomendada, sino una ley para obedecer. La gente se ha inventado una frase que dice: Hay que ser manso pero no menso, como diciendo, no seamos tontos, no nos dejemos de nadie y devolvamos a cada quien lo suyo. No, la ley de Dios en este caso es ser humilde, callado y manso. Debemos devolver con un bien cuando se nos haya hecho un mal. No estamos aquí para hacer venganza, porque Dios ha dicho: Romanos 12:19 “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.”

Mateo 6:1-4 “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” La limosna que se da a los pobres no debe ser objeto de publicidad ni de mérito, eso es lomas común en nuestros dias y hasta es premiado por los Estados o gobiernos deduciéndoles el pago de sus impuestos, Esta ayuda que se da al necesitado es un mandamiento de Dios y debe ser en secreto para que solo el Padre celestial se de cuenta, no lo compartas con nadie ni siquiera con tu cónyuge.
Mateo 6:5-8 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Y ¿Cuál es lo acostumbrado en los templos? Tomados de la mano todos en voz alta repitiendo generalmente la oración del Padre nuestro. Lo que dice Dios no tiene vigencia, Dios quiere que le oremos a él en espíritu porque Dios es Espíritu y debemos adorarle en espíritu. Juan 4:23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Mateo 6:16-18 “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” ¿Qué significa ser austero? Retirado, mortificado y penitente. Que nadie sepa que estas ayunando, ni siquiera anunciarlo. Muchos pastores hacen gran alarde que el pueblo está en ayunas. No se debe mostrar a los hombres que ayunas, si lo haces nada estas haciendo al ayunar, Dios no te lo tomará en cuenta. Y hay grupos religiosos que jamás ayunan. El ayuno no es una práctica religiosa sino un acto de debilitamiento corporal para orar en forma especial a Dios.

Mateo 6:19-21 “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” ¿Y cual es el afán de la gente hoy en dia? Trabajar duro para obtener riquezas y disfrutarlas en la vejez o heredarla a sus hijos. Dios dice que no nos hagamos riquezas en la tierra sino en el cielo. ¿Cómo hacerlas en el cielo? Lucas 14:12-14 “Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.”

Mateo 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” Mateo 19:22-24 “Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” El cristianismo no es una religión para estar asistiendo regularmente al templo y escuchar sermones, el cristianismo es una forma de vida no fácil para muchos.

Mateo 6:25-34 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” Tenemos a nuestro Padre que es Dios, el creador del universo y el dueño de toda la tierra y sus posesiones, ¿Qué dificultad tenemos para pedir a nuestro Padre celestial las cosas que necesitamos? Y ¿acaso Dios desconoce nuestras necesidades? O ¿será que Dios no es nuestro Padre?

Mateo 7:1-6 “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.” No veamos errores en los demás, nadie es perfecto, todos estamos llenos de defectos y si tenemos ojos para ver los ajenos eso significa que los nuestros son mayores. Santiago 2:8 “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;” Y todo lo que ves en el prójimo está sucediendo en ti, Romanos 2:1 “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.” No juzguemos a nadie, eso es un oficio para Dios en el dia final cuando seamos medidos por nuestras obras, pero al prójimo que sea Dios y no nosotros quien juzga.
Mateo 7:7-12 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” Mire que fácil es el cristianismo, dando a otros lo que deseamos nosotros en otras palabras lo que yo deseo que Dios me de, eso doy primero a los demás, ¿fácil o difícil?
Y no deseo extender mas este tema por razones de espacio, pero si debemos poner nuestros ojos en la clase de religión que estamos practicando porque no sea que nuestros caminos estén siendo dirigidos al infierno en vez del cielo. Mucho del problema que tenemos en la calificación que le damos a las cosas, como dice la Palabra de Dios en Lucas 16:15 “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” ¿Existe alguna persona en este planeta que es considerada como sublime por usted? En la tierra no hay tronos, el único que existe está en el cielo y es de Jesucristo.
Bienvenidos al cristianismo verdadero, el cristianismo celestial, donde todos los que hemos creído en Jesucristo somos santos. Levítico 19:2 “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.” Levítico 20:7 “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. “ Levítico 20:26 “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” 1 Pedro 1:14-16 “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Agosto 2007.




















La conciencia

La conciencia (Del lat. conscientĭa, y este calco del gr. συνείδησις).significa 1.. Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta.2. . Conocimiento interior del bien y del mal.

Según la Biblia, la conciencia es un atributo de Dios que conoce el bien y el mal, mismo que fue robado por Adán y Eva al tomar del árbol del conocimiento del bien y del mal sin que Dios los haya autorizado, atributo que solo debe tener el hombre al recibir la vida de Dios por medio del nuevo nacimiento. Este conocimiento lo tenía reservado Dios pero se lo había prohibido a la pareja: Génesis 2:16-17 “ Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” El hombre tomó del árbol prohibido por instrucciones de la serpiente que es Satanás, la desobediencia a Dios ocasionó que el hombre perdiera la oportunidad de vivir eternamente. Génesis 3:22 “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.” La reserva del árbol prohibido no tenía otro sentido que el hombre comiera vida primero antes de conocer el bien y el mal. A partir de entonces, el hombre tiene conciencia y puede reconocer entre el bien y el mal.

La Biblia reconoce otros términos al referirse a la conciencia y utiliza las palabras “buena conciencia o mala conciencia” indicando que algo es malo o algo es bueno dentro del ser humano. Los científicos logran diferenciar entre dos niveles, uno conocido como mente conciente y el otro como mente inconsciente dando a entender que hay aspectos que el hombre puede manejar con su mente conciente pero que hay otros que son autónomos y no están sujetos al dominio del hombre.
El salmista canta a Dios diciéndole que Jehová es su consejero y que aun dormido y soñando percibe en su conciencia lo que Dios le instruye. Salmos 16:7
”Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia.”
La conciencia es un órgano vivo que obra ocasionando acusaciones al hombre cuando procede mal Juan 8:9 “Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.” Se refiere a la gente que sorprendiendo a una pareja en pleno adulterio, tomaron a la mujer y la llevaron a Jesús para recibir de él órdenes judías de matarla a pedradas.
Por el otro lado el apóstol Pablo movido por el bien que hacía y del cual daba testimonio su conciencia, les habló así: Hechos 23:1 “Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy.” Declarando que las obras suyas no hacían mal a Dios ni a los hombres Hechos 24:16 “Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.” Mismo argumento planteado en Romanos 2:15 “mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,” Mas aun, Pablo relaciona la presencia del Espíritu Santo en su vida al referirse a su buena conciencia Romanos 9:1 “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo,”

El apóstol Pablo también relaciona la conciencia con nuestra actitud y obediencia, especialmente cuando habla acerca de las autoridades que son puestas por Dios.
Romanos 13:1-8 “ Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.”
No con esto se debe estar seguros de la salvación porque eso es un asunto que le corresponde a Dios en su debido tiempo 1 Corintios 4:4 “Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.”


El apóstol Pablo nos deja establecido con toda claridad que lo verdadero no es lo que nuestra conciencia declara como bueno basado en el conocimiento humano sino en la sabia sabiduría y conocimiento de Dios 2 Corintios 1:12 “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.”2 Corintios 4:2
”Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.” Dejando también muy claro que podemos convencer a los hombres de nuestra buena conciencia pero referente a Dios es cosa distinta y le corresponde a él solamente. 2 Corintios 5:11 “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias.

La buena conciencia es innata en los buenos, en los justos, pero en los impíos, en los malos todo es corrupción y aun su conciencia ya está dañada Tito 1:15
”Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas”.
Posiblemente alguien se esté preguntando si hay algún remedio para librar la mala conciencia de su estado de corrupción y volverla una buena conciencia, la respuesta está en la sangre de Cristo como lo escribe Pablo en Hebreos 9:14 “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”Hebreos 10:22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” Hebreos 13:18 “Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.”

Pedro nos dice que debemos integrar el cuerpo de Cristo con un mismo sentimiento 1 Pedro 3:8 “[ Una buena conciencia ] Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;” 1 Pedro 3:16 “teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.”1 Pedro 3:21 “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo,”

Para que nuestra conciencia no nos acuse procedamos en hacer el bien, que sean nuestras obras quienes den testimonio que somos hijos de Dios como lo dice Jesús en Mateo 7:17-19 “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.” Y que no procedamos a hacer el bien solo por el que dirán sino para nuestra propia salvación.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Septiembre 2007.



Moisés y Jesús

Éxodo 16:4 “Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.”
Nehemías 9:15 “Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías.”
Juan 6:32 “Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.”
Juan 6:33 “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.”
Juan 6:49-51 “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.”

Noten estas dos realidades: Dios ofrece al pueblo pan en el desierto que efectivamente cayó y comieron, pero no era pan del cielo, porque comieron y murieron sin embargo Cristo es el verdadero pan que descendió del cielo y da vida para siempre. Jehová prometió y cumplió diciendo a Moisés: Yo os haré llover pan del cielo y Jesús dice: Yo soy el verdadero pan del cielo. Existe una similitud entre ambas cosas pero la primera no es la verdadera sino la postrera.

¿Qué razón tuvo Dios para hacer llover pan del cielo? Jehová dijo: “para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.” ¿Y cual es la razón de Jesús? Jesús dijo: “si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre”, la diferencia es que el maná en el desierto es concerniente a la ley y el pan vivo es concerniente a la gracia. Moisés es la ley y Jesús es la gracia. Juan 1:17 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Hebreos 3:1-3 “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios. Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.”

Moisés es un salvador del pueblo habiéndolos sacado de Egipto, mas Jesús es el verdadero salvador del mundo que nos ha sacado del pecado y llevado a lugares celestiales donde él es el Rey y Señor. Moisés o Moshé (מֹשֶׁה, en hebreo moderno Moshé, en hebreo tiberio Mileh, en árabe Musa), hijo de Amram y su mujer Jochebed. Es conocido como libertador, líder, legislador, profeta e historiador para los hebreos.Según la Biblia, Moisés sacó a los israelitas de Egipto y recibió la Torá judía de manos de Dios en el monte Sinaí. La Torá comprende la historia de la vida de Moisés y de su pueblo hasta su muerte a la edad de 120 años, que según algunos cálculos tuvo lugar en el año judío de 2488, o 1272 adC. De hecho, la expresión "que viva usted hasta los 120" ha sido siempre una bendición común entre los judíos.
Cristo. La palabra Cristo proviene del latín «christus» y éste del griego «christós», 'xριστ' (pronúnciese /jristos/, la pronunciación actual se debe al hecho de carecer el latín del sonido jota [x]). 'Χριστoς', a su vez, es una traducción del hebreo «meshiah» (en español, "mesías"), que significa 'ungido'. Título calificativo que los judíos aplicaban a sus sacerdotes, reyes, y profetas, ya que éstos debían ser ungidos en el nombre de Dios para consagrarse a su labor. Los seguidores de Jesús de Nazaret también le aplicaron este título a su líder, llamándole Cristo Jesús o Jesucristo. Con el tiempo, Cristo se convirtió en otro de los nombres propios de Jesús.

Según algunos interpretes de las escrituras, hay una semejanza entre Moisés y Jesús pero dejan bien claro que el primero es una sombra de Jesús a tal punto que el apóstol Pablo lo dice en esta manera: 2 Corintios 3:15 “Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.” Indicándonos que la lectura de la Ley de Moisés contiene un velo que oscurece la verdad y la luz de Jesucristo. 2 Corintios 3:14-16 “Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.” ¿De que velo está hablando Pablo? Dice la escritura que el rostro de Moisés se iluminaba de la gloria de Dios cuando hablaba con él pero que Moisés se colocaba un velo cuando hablaba con el pueblo. (v 13) “y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.” ¿Se da cuenta de esto último? Pablo hace referencia al ministerio de Dios en él y dice en (v 6) “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” Vea usted estos dos pactos, uno de letra y otro de espíritu y dice que el de letra mata y el del espíritu vivifica. Luego el apóstol dice: (vv 7-11) “Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.”
Espero que usted haya tomado nota que el ministerio de la Ley de Moisés es perecedero mientras que el ministerio de la gracia de Jesucristo es permanente o eterno. La Ley y la Gracia son dos cosas distintas, el propósito de la ley es de condenación, es de muerte mas el propósito de la gracia es vida y paz en Jesús. Romanos 5:20 “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;” Romanos 6:14 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Repito esto último, ya no estamos bajo la ley de Moisés sino que estamos bajo la gracia de Jesucristo. Efesios 2:1 “[ Salvos por gracia ] Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,”
Efesios 2:5 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;” Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Moisés libertó a los hebreos de la esclavitud de Egipto mas Jesucristo salva al mundo del pecado y de la muerte dándonos la vida eterna. Hay una buena diferencia entre ellos dos. Nosotros ya no estamos bajo la ley y me da mucha pena que aun en muchas iglesias se persiste en enseñar leyes y engañan a la gente diciéndoles que proviene de Dios y se lee la escritura que ampara dicha ley y el pueblo con toda sumisión acepta aquello como verdadero, pero quiero repetir lo que escribió el apóstol acerca de ello: “y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.” La ley iba a ser abolida.¿Como fue abolida? La ley estaba escrita para que se cumpliese, y ningún hombre pudo cumplirla, pero habiendo venido Jesús dijo: Mateo 5:17 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” Jesús cumplió la ley y Dios se dio por satisfecho habiéndola abolido por completo. Romanos 6:14 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”
¿Qué tenemos que hacer los cristianos para satisfacer a Dios? Lo único que debemos hacer es creer en Jesús y por lo demás somos salvos ya no hay que cumplir la ley, la ley perdió su efecto al venir Jesús, pues ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
¿Por qué se nos enseña que debemos ir al templo todos los domingos? Antiguamente los hebreos asistían al templo o a la sinagoga los sábados y después de la resurrección del Señor se nos enseña que lo debemos hacer el domingo y que debemos ir a encontrarnos con Dios. La enseñanza es reforzada con un verso que dice: Hebreos 10:24-26 “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” Esto de no dejando de congregarse es lo que se toma como base para decir que debemos asistir los domingos, pero vea usted lo que hacían los primeros cristianos en tiempo de los apóstoles: Hechos 2:46 “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,” Perseverando unánimes cada día en el templo. Y vea usted lo que dice acerca del templo: Hechos 17:24 “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.” O sea que si usted aun cree que Dios está en el templo, bien hace pero no en el templo hecho por las manos de los hombres sino en el templo hecho por Dios como lo dice en 1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” Muchos dirían: Pero Jesús asistía al templo en Jerusalén. Pero vea las palabras de él refiriéndose a ese templo: Juan 2:19 “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”
Mateo 15:8-10 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Colosenses 2:23 “Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.”
Pido a mi Señor que nos traiga su luz cada día para que no estemos en las tinieblas de no entender sus palabras llevando doctrinas humanas a los creyentes y enseñándoles leyes de ministerios ya abolidos con la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Señor: quita ese velo en nuestro entendimiento y muéstranos tu verdadero rostro.
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Septiembre 2007.










Hemos muerto con Cristo

2 Corintios 5:15 “Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”
Este es un tema poco conocido y poco comentado por los pastores y predicadores. Nos enseña la Palabra de Dios que nosotros hemos muerto junto con Cristo, Pablo dice así: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Cuando somos bautizados, a la vez morimos para resurgir de las aguas como resucitados con él. He aquí lo importante que es el bautismo por sumergimiento y no por aspersión. Para los que no conocen este bautismo, les explico: Según vemos en el Nuevo Testamento, Juan Bautista comenzó con instrucciones de Dios bautizando en el río Jordán, veamos: Mateo 3:1-3 “ En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.” Mas tarde Jesús también hizo lo mismo, lo que nos demuestra que Juan estaba en lo correcto, Mateo 4: 17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” ¿Qué significa esto? El reino de los cielos se ha acercado y el Rey está aquí, antes no había reino porque el Rey no había venido. Juan bautizaba para perdón de pecados por medio del arrepentimiento como lo dice en Mateo 3:11 “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Ese es Jesús el Rey de reyes y Señor de señores. Juan comenzó a bautizar para que la gente se arrepintiera de sus pecados y pudiera entrar al reino del Señor. Ningún pecador podrá entrar al reino de Dios si antes no se arrepiente y sus pecados le son perdonados. Esta es la importancia que tiene el bautismo en los adultos contra el bautismo de niños, porque es necesario que haya arrepentimiento para que haya perdón.

Cuando somos sumergidos en el agua, morimos a la vida terrenal para renacer de nuevo al emerger a una nueva vida, esa es la figura que nos presenta nuestro verso anterior de hoy que dice: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” El apóstol va mas lejos aun cuando dice que hemos sido resucitados con Cristo, Efesios 2:5-7 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.” Esta declaración de Pablo es mas excelente que cualquier otra que hayamos leído: “asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,”. Muchos cristianos ignoran este punto tan vital para nuestra fe y esperan que seamos llevados al cielo al morir, el asunto es que ya estamos en el cielo porque ya hemos sido sepultados con él como lo vimos arriba en Romanos 6:4 que dice: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Tome nota que el asunto de haber sido bautizado en la infancia y no como un adulto arrepentido no nos permite sentarnos en lugares celestiales junto con Cristo, por lo tanto tenemos que esperar que al morir seamos llevados al cielo. Por eso es importante ser bautizado como adulto y en sumergimiento. Alguien podría decir: Bueno lo que pasa es que nosotros así creemos y así nos han enseñado. Pero que es preferible, ¿obedecer a Dios o a los hombres? Mire lo que dice Pedro en Hechos 5:29 “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” Y Santiago dice lo siguiente: Santiago 4:4
”!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”

Es muy importante que sepamos distinguir cuando Dios nos está dando una lección y en este caso debemos entender que si Dios hubiera querido que aprendiéramos que es a los niños y no a los adultos entonces Jesús hubiera sido bautizado en su niñez como cuando fueron sus padres al templo para presentárselo a Dios lo cual está escrito en Lucas 2: 21-22 “Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor “ Pero Dios no tiene establecido que bauticen a los niños sino a los adultos y Jesús fue bautizado a la edad como de 30 años. Este asunto no es circunstancial, Jesús es el hijo obediente al Padre por excelencia, y él hubiera sido el primero el reclamar a José y María el no haber sido bautizado en su infancia como sucedió cuando él se separó de ellos en el templo, veamos esta cita: Lucas 2:48-50 “Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.” De modo que el bautismo es para los adultos que puedan arrepentirse y entrar al reino de Dios libres de pecado. ¿Ha sido usted bautizado en su vida de adulto? Yo he escuchado a algunos adultos diciendo que ellos no pueden ser bautizados de nuevo porque en su infancia ya fueron bautizados. Yo les diría: Si usted fue bautizado en su niñez, no puede entrar al reino de Dios porque no se arrepintió al bautizarse. Fue Jesús quien dijo lo que sigue: Mateo 4: 17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Pablo está aclarando que: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Y aquí conviene que traigamos esta cita del Señor Jesús que dijo: Mateo 16:25 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” Lo que significa que un adulto tiene capacidad de decidir entregar su vida para obtener una nueva como lo dice Pablo “a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Esta nueva vida es la vida que hemos entregado a Cristo a cambio de su vida eterna que ahora tenemos los que hemos creído en sus palabras. Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” ¿En que ha sido condenado? En no entrar al reino de Dios.

El asunto es que los que creemos ya hemos muerto con Cristo y podemos decir como dice Pablo en Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí,. Esa es la nueva vida, esa es la vida que hemos cambiado entregando la nuestra por arrepentimiento y tomando la suya que es la vida eterna de Dios. Romanos 8:12-14 “ Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Y este es el asunto que estamos hablando hoy, debemos entregar nuestra vida carnal para recibir una vida eterna que es en Cristo y que es la vida de Dios.
Si usted no está claro en este asunto, le recomiendo asistir a una iglesia donde se enseñe la Palabra de Dios y pueda darse cuenta que no es un asunto de religión sino de vida habiendo muerto por el bautismo.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Septiembre 2007.






Hemos muerto con Cristo

2 Corintios 5:15 “Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”
Este es un tema poco conocido y poco comentado por los pastores y predicadores. Nos enseña la Palabra de Dios que nosotros hemos muerto junto con Cristo, Pablo dice así: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Cuando somos bautizados, a la vez morimos para resurgir de las aguas como resucitados con él. He aquí lo importante que es el bautismo por sumergimiento y no por aspersión. Para los que no conocen este bautismo, les explico: Según vemos en el Nuevo Testamento, Juan Bautista comenzó con instrucciones de Dios bautizando en el río Jordán, veamos: Mateo 3:1-3 “ En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.” Mas tarde Jesús también hizo lo mismo, lo que nos demuestra que Juan estaba en lo correcto, Mateo 4: 17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” ¿Qué significa esto? El reino de los cielos se ha acercado y el Rey está aquí, antes no había reino porque el Rey no había venido. Juan bautizaba para perdón de pecados por medio del arrepentimiento como lo dice en Mateo 3:11 “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Ese es Jesús el Rey de reyes y Señor de señores. Juan comenzó a bautizar para que la gente se arrepintiera de sus pecados y pudiera entrar al reino del Señor. Ningún pecador podrá entrar al reino de Dios si antes no se arrepiente y sus pecados le son perdonados. Esta es la importancia que tiene el bautismo en los adultos contra el bautismo de niños, porque es necesario que haya arrepentimiento para que haya perdón.

Cuando somos sumergidos en el agua, morimos a la vida terrenal para renacer de nuevo al emerger a una nueva vida, esa es la figura que nos presenta nuestro verso anterior de hoy que dice: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” El apóstol va mas lejos aun cuando dice que hemos sido resucitados con Cristo, Efesios 2:5-7 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.” Esta declaración de Pablo es mas excelente que cualquier otra que hayamos leído: “asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,”. Muchos cristianos ignoran este punto tan vital para nuestra fe y esperan que seamos llevados al cielo al morir, el asunto es que ya estamos en el cielo porque ya hemos sido sepultados con él como lo vimos arriba en Romanos 6:4 que dice: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Tome nota que el asunto de haber sido bautizado en la infancia y no como un adulto arrepentido no nos permite sentarnos en lugares celestiales junto con Cristo, por lo tanto tenemos que esperar que al morir seamos llevados al cielo. Por eso es importante ser bautizado como adulto y en sumergimiento. Alguien podría decir: Bueno lo que pasa es que nosotros así creemos y así nos han enseñado. Pero que es preferible, ¿obedecer a Dios o a los hombres? Mire lo que dice Pedro en Hechos 5:29 “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” Y Santiago dice lo siguiente: Santiago 4:4
”!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”

Es muy importante que sepamos distinguir cuando Dios nos está dando una lección y en este caso debemos entender que si Dios hubiera querido que aprendiéramos que es a los niños y no a los adultos entonces Jesús hubiera sido bautizado en su niñez como cuando fueron sus padres al templo para presentárselo a Dios lo cual está escrito en Lucas 2: 21-22 “Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor “ Pero Dios no tiene establecido que bauticen a los niños sino a los adultos y Jesús fue bautizado a la edad como de 30 años. Este asunto no es circunstancial, Jesús es el hijo obediente al Padre por excelencia, y él hubiera sido el primero el reclamar a José y María el no haber sido bautizado en su infancia como sucedió cuando él se separó de ellos en el templo, veamos esta cita: Lucas 2:48-50 “Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.” De modo que el bautismo es para los adultos que puedan arrepentirse y entrar al reino de Dios libres de pecado. ¿Ha sido usted bautizado en su vida de adulto? Yo he escuchado a algunos adultos diciendo que ellos no pueden ser bautizados de nuevo porque en su infancia ya fueron bautizados. Yo les diría: Si usted fue bautizado en su niñez, no puede entrar al reino de Dios porque no se arrepintió al bautizarse. Fue Jesús quien dijo lo que sigue: Mateo 4: 17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Pablo está aclarando que: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Y aquí conviene que traigamos esta cita del Señor Jesús que dijo: Mateo 16:25 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” Lo que significa que un adulto tiene capacidad de decidir entregar su vida para obtener una nueva como lo dice Pablo “a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Esta nueva vida es la vida que hemos entregado a Cristo a cambio de su vida eterna que ahora tenemos los que hemos creído en sus palabras. Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” ¿En que ha sido condenado? En no entrar al reino de Dios.

El asunto es que los que creemos ya hemos muerto con Cristo y podemos decir como dice Pablo en Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí,. Esa es la nueva vida, esa es la vida que hemos cambiado entregando la nuestra por arrepentimiento y tomando la suya que es la vida eterna de Dios. Romanos 8:12-14 “ Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” Y este es el asunto que estamos hablando hoy, debemos entregar nuestra vida carnal para recibir una vida eterna que es en Cristo y que es la vida de Dios.
Si usted no está claro en este asunto, le recomiendo asistir a una iglesia donde se enseñe la Palabra de Dios y pueda darse cuenta que no es un asunto de religión sino de vida habiendo muerto por el bautismo.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Septiembre 2007.






¿Tienes un Padre en el cielo?

Mateo 6: 5-8 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”
Esta es la oración mas conocida en Edmundo, la cual es utilizada por los creyentes en el cristianismo a diario. El Señor dice que nos dirijamos al Padre en oracion y en secreto, sin embargo se practican otros tipos de oración, unos personales que salen de la boca de los creyentes y otros que únicamente repiten lo que conocemos como el Padre nuestro.
El tema de hoy es derivado de una pregunta: ¿Tienes un Padre en el cielo? Hago esta pregunta porque se que algunos oran a Dios pero no al Padre, he escuchado a muchos cristianos orar sin mencionar siquiera al Padre, le dicen Dios, Cristo, Señor, Jesús, Rey de reyes, etc, pero lo de Padre queda a un lado o en el olvido porque si no reconsidera alPadre que está en los cielos, tampoco se le puede mencionar. Y es lógico que para sentirse hijo debemos tener un padre y si no hay un padre tampoco hay un hijo, eso lo dice Jesús mas o menos en estas palabras: 1 Juan 2:22 “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.” 1 Juan 2:23 “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.” En otras palabras, Jesús nos está diciendo que antes de tener al Padre celestial debemos tener al Hijo, a Jesucristo. Porque no es uno como pecador el que es adoptado como hijo de Dios sino aquel que es obediente al Padre y para ello es requerido un nuevo nacimiento en el espíritu, un nacimiento donde haya nacido Cristo en nuestro corazón.
Esto por un lado, pero por otro lado vayamos a la dependencia que debería existir en nuestra mente y corazón con un Padre y en este caso al Dios Padre. Observe usted y platique con sus amistades y notará que son pocos los que ponen sus esperanzas en su Padre celestial. Muy a menudo y en forma general la gente se afana por su trabajo, por su salud y por su bienestar, pero como digo, muy pocos recurren al Padre que está en los cielos. Si actuaran como hijos de Dios harían las cosas que Jesús hizo y dijo, pero no es así en la realidad. Escuche usted las peticiones en su grupo de oración y escuchará que cada quien pide para si, cada quien quiere resolver sus problemas y los de su familia pero pocos piden para iglesia, para los hijos del Eterno. Es más, demasiados pocos le dicen al Padre de todo corazón que se ”haga su voluntad”, generalmente están pidiendo conforme sus necesidades y deseos. Repito lo que antes escribí de parte del Señor: “vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Si así es ¿Por qué oramos pidiendo a Dios por nuestras necesidades? ¿No sería mejor confirmarle y prometerle el cumplimiento de nuestra parte de aceptar que se haga su voluntad y no la nuestra, de orar por los enemigos, de pedir perdón y a la vez perdonar a quienes nos han ofendido?, Diciéndole: Padre perdóname mis pecados y te ruego que hagas tu voluntad y no la mía. Porque si es la voluntad de Dios como Padre el darnos todo lo que nos hace falta, ¿para que le pedimos como si él no lo supiera? Acaso la Palabra de Dios no nos ha dicho en Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Y acaso David no cantó a Dios diciéndole: Salmos 23:1 “Jehová es mi pastor; nada me faltará.” ¿Creemos en esto?
Hay una gran diferencia en tener y no tener un Padre, lo digo con respecto a los huérfanos del mundo. Generalmente un niño sin padre es un niño abandonado no solo físicamente sino psicológicamente y su actuación no es la misma que del niño que ha crecido bajo el calor de sus padres. Un niño huérfano adolece de la dirección amorosa y hasta dolorosa de su padre imponiéndole sus reglas, un huérfano si es disciplinado por su padre adoptivo lo considera una agresión, en cambio a su propio padre le agradece la corrección. Igualmente Dios a sus hijos los disciplina con todo rigor para que sean rectos como su Padre, lo dice su palabra en Hebreos 12:6 “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” El apóstol nos habla en estos términos: Efesios 6:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” O sea denles un trato de hijo y no de esclavo. Hebreos 12:5
”y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él;” Si aceptamos nuestra corrección con temor y amor a nuestro Padre celestial, entonces si somos sus hijos, pero si reclamamos un mejor trato y exigimos una vida sin castigo, no somos sus hijos sino bastardos. Hebreos 12:6-8 “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.”
Nosotros, si en verdad somos hijos de Dios, deberíamos actuar como hijos y no como huérfanos, porque nuestro Padre sabe que tenemos necesidad y sabe darnos oportuno socorro cuando es necesario. Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”Si realmente nos sentimos como hijos suyos esperaríamos confiados en su otorgamiento como lo dice en Mateo 7:8
”Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Y no le pediríamos para nuestro provecho como lo hacemos con frecuencia, según lo dice en Santiago 4:3 “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” No seamos como los gentiles que desconocen que tenemos un Padre en los cielos, Mateo 6:31-33 “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
Si realmente usted está conciente de que tiene un Padre en el cielo, actúe como tal y no se afane buscando sus necesidades, mas al contrario, deje que su Padre le otorgue lo que usted necesite, si no lo otorga no había necesidad de ello.
El asunto que me mueve este día es que para tener un Padre debemos sentirnos hijos de él, de lo contrario no es Padre sino una figura neutral. Un hijo acude a su Padre en todo momento, no solo para pedirle sino para amarle, para obedecerle, para recordarle y para considerarlo como tal. El cristiano que tiene al Padre en los cielos, no solo lo va a recordar en sus oraciones sino que en su vida cotidiana y en todo momento, lo va a mencionar en sus conversaciones y se va a referir a él asociado con todo lo que hace y piensa. Un verdadero hijo de Dios tiene que actuar como Jesús su primogénito Hijo. Veamos a continuación algunos conceptos que ponen de manifiesto la forma como Jesús considera al Padre que está en los cielos: Juan 2:15-16 “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.” Juan 5:19 “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” (vv 22-23) “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.” (v 30) “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.” Juan 6:37 “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” (v 39) “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.” (vv 44-46) “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre”. (v 57) “Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. “ etc.etc.
Jesús es el modelo de la obediencia, y él es el primogénito Hijo, nosotros también somos sus hijos y debemos ser obedientes al Padre. Luego para obedecerle tiene que existir el Padre. Todos nuestros movimientos y nuestras palabras y nuestros pensamientos y deseos tienen que estar conectados al Padre, no podemos separarnos de quien nos mantiene vivos. El mandamiento que tenemos acerca del Padre es: Deuteronomio 6:5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” Deuteronomio 11:1 “Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.” Mateo 22:37 “ Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Eso se llama una total y absoluta dependencia al Dios Padre.
Revisemos nuestra vida, nuestra actitud y nuestro pensamiento para comprobar que realmente estamos disfrutando del Padre celestial, porque el amar a Dios no es una obligación sino un disfrute. Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

Bendiciones del Altísimo
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, septiembre de 2007.





Regresando a la carne

El deseo y el plan de Dios para lograr nuestra salvación en el día final es que volvamos a nacer ya no en la carne sino en el espíritu para que seamos hechos hijos de Dios.

Jesús nos trajo la salvación pues él compró con el precio de su sangre, nuestra humanidad perdida y entregándose a si mismo en la cruz, resucitó para que nosotros pro la fé en él también seamos resucitados y hechos conforme su imagen y semejanza. Este paso de ser hombres carnales a ser hijos espirituales de Dios se logra por medio del bautismo en una forma exactamente igual a lo que sucedió con Jesús. Dios no había declarado que Jesús fuese su Hijo hasta que Él fue bautizado por Juan en el Jordán, lo cual ha quedado registrado en las escrituras en Mateo 3:16-17 “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” Así como Jesús fue declarado Hijo de Dios al momento de ser bautizado y habiendo recibido el Espíritu Santo, así nosotros también somos resucitados al morir en la carne por el bautismo y emergiendo del agua comenzamos una nueva vida en el espíritu. Esto que estamos diciendo tiene bases sólidas en lo siguiente: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Y cuando hemos sido bautizados, también hemos sido revestidos de una nueva personalidad que se llama “Cristo”, así lo dice en Gálatas 3:26-28 “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” Esto es lo que se conoce como el Cuerpo de Cristo (Iglesia).
Algo que es importante citar aquí es que el bautismo es después de arrepentirse de la vida pecaminosa que se lleva y para ello es preciso que sean los adultos los que sean los bautizados y no los infantes o recién nacidos que no tienen capacidad de arrepentimiento. Juan el bautista, quien bautizó a Jesús en el Jordán nos explica algo referente al bautismo de arrepentimiento y dice en: Mateo 3:11 “Yo (Juan) a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, (Jesús) cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” La Palabra de Dios dice que Jesús comenzó su ministerio predicando el arrepentimiento, veamos esto en: Mateo 9:13 “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” Mateo 4:17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Todo esto nos pone de manifiesto que Dios desea que para entrar al reino de los cielos comencemos por arrepentirnos y luego seamos bautizados para que nuestros pecados sean borrados por el Espíritu Santo y así nos acerquemos al Trono de Gracia para recibir la adopción como hijos de Dios. Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 10:22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.(bautismo de Juan). Espero que usted no esté oponiéndose a estas declaraciones diciendo que usted ya fue bautizado en su infancia y por lo tanto no necesita ser bautizado ahora que es adulto. Dios nos ha puesto a Jesús como un modelo de vida perfecta, y no solo nos ha presentado la realidad de su vida sino que nos invita a ser imitadores de él. Pablo, nuestro apóstol, porque Pablo es el apóstol de los gentiles mientras Pedro lo es de los judíos, pues Pablo nos dice eso en 1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”. Espero que también usted no sea uno de aquellos que dicen que eso lo hizo así con Jesús pero con nosotros es diferente, no, no es cierto, Dios no es un Dios desordenado como nosotros, si él envió a Jesús a la tierra y le comisionó morir en la cruz para nuestra salvación, nosotros tenemos que aceptar ese modelo de vida y tratar hasta donde nos sea posible ser igual a Jesucristo.

Pues el tema que hoy nos ocupa es lo siguiente: ¿Será posible que un cristiano que ha nacido de nuevo y que ha llegado a ser hijo de Dios, caiga de nuevo en el pecado convirtiéndose otra vez en un hombre carnal? ¿Será posible regresar del espíritu a la carne? ¿Hay marcha atrás? La respuesta a esto la podemos tomar del mismo Satanás que cayó del cielo, porque ciertamente cayó del cielo, de donde estaba antes, comencemos con esto: Lucas 10:18 “Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.” Si, Satanás anteriormente estuvo en el cielo, veamos estos otros pasajes que nos ubican en ese contexto: Ezequiel 28:12-15 “Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.” Verdaderamente Satanás estuvo antes en el cielo y en una posición de privilegio, pero la maldad estaba en él y por eso fue lanzado como rayo a la tierra. Sigamos leyendo y esta vez veamos en Isaías 14:9-14 “El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. !!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” Con esto, podemos ver cómo Dios expulsa de su reino a los que una vez conocieron la verdad y disfrutaron de sus maravillas pero cayeron en manos de la maldad. Ya en los tiempos de Jesús y poco después de su resurrección, el apóstol Pablo escribe lo siguiente a la iglesia en Galacia: Gálatas 3:3
¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” Ellos habían comenzado bien por el camino adecuado pero corrientes extrañas los desviaron y les hicieron regresar a su naturaleza carnal, Gálatas 3:1-2” !!Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? “ Y es que personas no cristianas y miembros de otra religión que se consideraba la “verdadera” pretendían inculcarles prácticas del tipo legal diferentes a las enseñanzas del apóstol, Pablo les escribe lo que sigue: Gálatas 1: 6-10 “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.”
De modo, hermanos, que si es posible regresar a los terrenos del pecado en la vida carnal. Satanás, quien es el enemigo de Dios busca que todos los que una vez hemos conocido la verdad de Dios, seamos sometidos a sus tentaciones y que caigamos nuevamente en la carne para que seamos victimas porque Jesús así habló de él: Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Mantengámonos pues, apartados de toda tentación y listos para reprender al enemigo con la Palabra de Dios, pero no seamos partícipes con él para no caer en el pecado y en el pozo de fuego eterno. Porque es necesario que creamos que los que han conocido a Cristo y disfrutado de sus maravillosas riquezas y han caído en el pecado, ya no tienen nueva oportunidad de que Cristo los salve, ya no hay nueva muerte en la cruz, veamos que nos dice la Palabra de Dios acerca de ello: Romanos 1:18-32 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” Hebreos 6:1-6 “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. “Hebreos 10:26-28 “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”
No nos confiemos que Cristo estará salvándonos siempre, hay muchos que pecan deliberadamente porque creen que tenemos un abogado en el cielo que nos defiende de las acusaciones del diablo y es cierto, pero quien peca conociendo la verdad de Cristo, se vuelve enemigo de Dios y la ira de Dios viene sobre él.
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Septiembre 2007.


Plantando en el reino

Mateo 13:38 “El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.”

Los hombres de Dios, los que predican el evangelio de la salvación son los que siembran las semillas que son los hijos de Dios, mientras que a su lado, también se siembra otro tipo de semillas que no son las de Dios porque la buena semilla es la Palabra de Dios, lo que también son sus hijos pero se conocen como la cizaña y proviene del enemigo de Dios, Satanás. Tenemos un pasaje que nos habla acerca de esto y lo vemos en Mateo 13:24-26 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” (vv 37-42) El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”
Lo vamos a exponer más claramente para un mejor entendimiento: Jesús está diciendo primeramente que “El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.” Aquí tenemos que decir que la buena semilla es el producto de un buen fruto, de manera que tanto la semilla como el fruto son lo mismo y esto es lo que Jesús dijo allá en Juan 15:5 cuando nos habló de:”Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Nosotros somos sus pámpanos, mientras que Jesús es la Vid, como ramas (pámpanos) debemos darle frutos, estos frutos deben tener semilla, porque ya antes lo había dicho así: Génesis 1:11-12 “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.”

Bien, cuando estamos predicando el evangelio con las puras palabras de Dios (sin cizaña), entonces estamos sembrando la buena semilla, si por alguna razón nuestra prédica se mezcla con palabras humanas, esto es considerado como cizaña y el resultado será una mezcla de lo divino con lo terreno y no Cristo que es el motivo de la predica. La predicación del evangelio tiene por objeto producir hijos del reino de Dios que hayan nacido de nuevo en el espíritu. Si hay cizaña como semilla mala, los hijos serán hijos del malo “De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.” Noten ustedes la gran similitud que hay entre quemar la cizaña y quemar las ramas que no dan fruto, o sea que es lo mismo, ambos son quemados.

Pablo habla de este tipo de fuego cuando dice en 1 Corintios 3:12-14 “Y si sobre este fundamento (Cristo) alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.” Estamos hablando de lo mismo, el asunto es que tenemos que producirle hijos a Dios por medio de nuestra predica, si estamos usando palabras de los apóstoles, o de los profetas o de los hombres ilustres de Dios o de cualquier otro ser humano, eso significa estar sobreedificando con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca. El fuego lo probará, claro está que el oro que es Cristo no se quemará y pasará la prueba.

Me preocupa altamente que la gente aun dentro del cristianismo no le esté dando toda la importancia a Dios y más bien estén viviendo una vida ligera motivada por las cosas del mundo y solo asisten a las reuniones en la iglesia por un par de h oras a la semana, es preocupante en el sentido que aun estamos a tiempo de mantener nuestra salvación y no ponerla en precario porque la salvación es por el conocimiento de Cristo como lo dice la Palabra de Dios en 1 Juan 5:13 “[ El conocimiento de la vida eterna ] Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 5:24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 6:47 “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Diciembre 2007.






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